El momento más oscuro del soccer mexicano, los cachirules y la generación perdida, cuando la selección de México comenzaba a demostrar destellos de buen futbolito con la llegada del niño de oro y su magnífica jugada daban esperanza. Pero en 1988 el periodista Antonio Moreno encuentra irregularidades entre las fechas de nacimiento verdaderas de por lo menos 4 jugadores y las presentadas por la federación mexicana de futbol durante un pre mundial juvenil y con el apoyo de su colega José Ramón Fernández, sus hallazgos se volvieron noticia revelando las edades de Gerardo Jiménez 22 años. De la Fuente 22, ambos pertenecientes al Monterrey, igualmente, J. Luis Mata 24. Atlas y Aurelio Rivera 27. Puebla, quienes superaban la edad permitida para disputar dicha eliminatoria.
La notificación trascendió a otras federaciones quienes presentaron una denuncia formal ante la CONCACAF quien suspendió de por vida al equipo azteca. La FIFA no tardaría en darse por enterado y en mayo de 1988 no solo respaldo las sanciones impuestas sino que las endureció aún más extendiendo la suspensión de dos años a todas las selecciones mexicanas y como los periódicos no dejaban de vender la noticia amplio el castigo a la Selección Mayor quedándose México sin poder participar en el encuentro Italia 90, una decisión considerada por muchos exagerada y que facilitaría el camino de la escuadra estadounidense al mundial tras 40 temporadas de ausencia.
Perderse el Mundial fue la consecuencia de una dirigencia corrupta donde jugadores con fichas falsificadas y fechas de nacimiento alteradas dejaron en el historial de ese país la mancha más recordada del balompié azteca. Este episodio del futbol sirvió como ejemplo intimidatorio para otras federaciones y los implicados tuvieron que asumir la vergüenza de ser protagonistas de un caso de corrupción deportiva que aun hoy la patria no les perdona.